Ejercitando la Psicomotricidad Fina

Ejercitando la Psicomotricidad Fina

Mi pequeña pulguita está ejercitando la psicomotricidad fina en la guarde y qué mejor que animarla a que lo haga también en casa.

Últimamente las tardes se están haciendo algo más pesadas con eso de que yo salgo más tarde del trabajo, a las 6 de la tarde se va el sol y a las 7 parece que sean las 11 de la noche, así que no estamos saliendo mucho por las tardes.

Ayer, ya un poco cansada de que mi Pulguis me trajese por turnos los cuentos del pollo Pepe y la oruga glotona (que ya son el pollo cojo y el libro para meter el dedito en los agujeros y el resto me da igual), me puse a buscar por casa algo para entretenernos y que le supusiese algún reto y no se cansase tan rápido como las cosas de siempre que ya conoce.
Ejercitando la Psicomotricidad Fina
Me fui a la cocina y cogí un botecito de espárragos vacío y limpio con tapa y encontré en el cajón del material tres papelitos de colores. Nos sentamos las dos en la alfombra de su cuarto y nos pusimos manos a la obra. Primero rasgamos los papeles de colores haciendo tiras y las fuimos apilando por colores. Cuando ya estuvieron todos los papelitos le enseñé el bote y ya no hizo falta nada más. Me lo cogió de las manos, intentó abrir la tapa, vio que no podía así que la dio para que se la desenroscase y ya no hubo niña en los 45 minutos siguientes.
Ella solita cogía papelito a papelito y los iba introduciendo con un cuidado tremendo en el bote, afinando la psicomotricidad fina, llenaba el bote y le ponía la tapa. Bueno, eso las dos primeras veces, luego metía dos, ponía la tapa. Sacaba los dos. Metía 4 de golpe. Ponía la tapa. Metía otros 3 más. Ponía la tapa. Y así un larguísimo etc.
Ejercitando la Psicomotricidad Fina
A parte de trabajar la psicomotricidad fina con sus manitas también hacíamos distinciones de color ya que yo le iba diciendo a veces que sólo un color, o dos colores y así haciendo variaciones.

Y cuando ya se cansó de tanto meter y sacar papeles del botecito lo puso en el suelo y lo echó a rodar viendo cómo se movían los papelitos dentro.
Vaya, que para ser un simple bote y tres papelitos dieron un juego tremendo.
La verdad es que muchas veces llegamos cansados y no nos ponemos a innovar pero es cierto que para ellos todo es nuevo y cualquier cosita que les mostremos va a suponer un estímulo nuevo por descubrir y les va a entretener mucho más que cualquier otra cosa que ya conozcan y encima desarrollan habilidades como la psicomotricidad fina, les hace pensar y esforzarse. Si queréis más ideas os recuerdo que os dejé otro post en el que os contaba cómo hacer un circuito de cartón DIY.
Ejercitando la Psicomotricidad Fina
Así que habrá que hacer un esfuerzo y a ver si al menos dos días en semana nos ponemos como reto el prepararles alguna actividad por simple que sea, que resulta muy gratificante verles descubrir y jugar también con ellos.
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